Vacio del Alma


"Es preciso que dejes un espacio, un vacío, para que cosas nuevas lleguen a tu vida"

Purifica tu espíritu. Los pensamientos negativos, los pensamientos agitados, los pensamientos destructivos, las dudas, contaminan nuestro mundo mental. Hay que eliminar todo eso con el fin de mejorar nuestra ecología interior, sustituyéndolo por actitudes positivas.
La ecología interior es una tarea de perfeccionamiento de UNA MISMA, y podríamos decir que es una tarea espiritual.
Pero se necesita algo más que decisiones para controlar las pasiones y recuperar el equilibrio. Es toda una reconstrucción del pensamiento lo que se impone.

Ocuparse de sí, quererse, respetarse, son nuestros deberes primordiales.

Algunas tradiciones (sobretodo las occidentales y de los países ricos) quieren impedir que asignemos a estos preceptos una valoración positiva. Los califican de egocentrismo, narcisismo, etc. Por el contrario, ocuparse de una misma tiene siempre un sentido positivo. El ascetismo (conjunto de prácticas y reglas que ejercitan el espíritu para lograr el autodominio) es una vía necesaria para la serenidad y el autodescubrimiento. Hacer un esfuerzo con itención de cambiar, es ante todo liberarse. No pedirle demasiado a la vida, evitar los excesos, conducirse con humildad, ésas son las reglas que debe respetar quien desee evolucionar.

Podemos y debemos asumir la responsabilidad de cambiar y mejorarnos, con el objetivo de alcanzar el Yo. "Hay que proteger ese yo, defenderla, acorazarla, respetarla, honrarla, poseerla, no perderla de vista y ordenar toda nuestra vida a su alrededor. Al contacto con ella, podemos experimentar el mayor goce y el único legítimo, duradero y permanente" - Séneca.

Vivimos dentro de una cárcel psicológica que hemos construido y en la que nos encadenan nuestras creencias, opiniones, estudios así como las influencias del entorno. Si nuestro espíritu se halla congestionado no podremos funcionar normalmente. Son demasiadas las cosas que nos arrebatan, nos despistan, dificultan nuestra concentración.
Con el paso de los años, nuestro espíritu se rodea de impedimentos como una vieja buhardilla llena de objetos inútiles y olvidados.
Ordenar el espíritu se parece a ordenar los objetos materiales, por cuanto implica eliminar lo que ya no sirva a determinadas necesidades, a fin de hacer sitio a lo que nos importa de verdad.

Al igual que la ausencia de objetos facilita la vida, la sustracción de pensamientos abre espacios para lo nuevo. Si te entrenas con regularidad en suprimir o expulsar de tu espíritu determinadas ideas, los actos que éstas acarreaban quedarán suprimidos también.

Establece una lista de las ideas o pensamientos que cruzan con más frecuencia por tu mente, y que vas escuchando en el transcurso del día, una y otra vez, de manera que te has acostumbrado tanto a ellos que ni siquiera se te ocurre la posibilidad de expulsarlos.
Esa lista debe redactarse con mucha antelación, con minuciosidad, dedicándole el tiempo que sea necesario. Una vez sea firme la lista, trata de expulsar esas ideas de tu cabeza, una a una, durante toda la jornada. Recházalas con amabilidad, pero con firmeza, todas las veces que vuelvan a aparecer. Este ejercicio revelará sus frutos el día que te sorpendas con el descubrimiento de las nuevas ideas para las que haz abierto espacios.

- del libro El arte de simplificar la vida. de Dominique Loreau.
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